Cómo corregimos un error
Un error se corrige en el mismo lugar donde apareció, con una nota fechada, y nunca se borra en silencio.
Corrección en el lugar, con fecha
Cuando detectamos un error, lo corregimos en la misma página donde se publicó y dejamos una nota fechada que dice qué cambió. No reescribimos el texto para que parezca que siempre estuvo bien, y no eliminamos la página para esconder el fallo: el lector tiene derecho a saber que algo se ajustó.
La nota indica la fecha de la corrección y el dato afectado, sin adornos. Si el error era de aritmética, se muestra el cálculo correcto; si era de redacción, se explica la frase que se sustituyó. El criterio es que cualquiera pueda reconstruir qué decía antes y qué dice ahora.
Quién decide que hay un error y en cuánto tiempo se publica la entrada
La decisión la toma el editor responsable de la página, no un comité ni un algoritmo. Esa persona compara el dato publicado con la fuente citada y determina si hay error, actualización o aclaración. Si el dato es verificable y no coincide, la entrada se publica; si la discrepancia es de estilo, no se registra. El editor no necesita aprobación de un tercero para corregir una cifra, pero sí debe dejar constancia de la fuente que consultó. La responsabilidad es individual y queda asociada a la entrada, sin exponer datos personales.
El plazo objetivo es publicar la corrección dentro de los dos días hábiles siguientes a la detección. Si el error afecta una advertencia de riesgo o una cifra que el lector podría usar para calcular su margen, el plazo se reduce a un día hábil. No prometemos un tiempo exacto para errores que dependen de una fuente externa que no responde, pero en esos casos la entrada se publica con la nota de que la verificación está pendiente. Lo que no hacemos es dejar el dato equivocado visible sin ninguna marca mientras esperamos una respuesta.
Cuando la fuente es un regulador extranjero, como la FCA o la CySEC, el plazo puede depender de los tiempos de respuesta de esos organismos. En ese caso, la entrada se publica igual con la fecha de detección y se actualiza cuando llega la confirmación. El lector ve que hay una verificación en curso, no un silencio. Si la fuente confirma que el dato original era correcto, la entrada se marca como aclaración o se cierra sin cambio, pero no se borra. Así el historial refleja también las dudas que se resolvieron sin corregir nada.
Cómo reportar un error
Un error se reporta escribiendo a [email protected] con la dirección de la página, el párrafo o la calculadora donde aparece el problema y una breve explicación de por qué crees que está mal. Si tienes la fuente que lo contradice, inclúyela; ayuda a verificar más rápido.
No hace falta que seas cliente del bróker ni que tengas cuenta en ningún lado. Cualquier lector puede señalar un fallo, y el reporte se revisa contra la documentación del bróker y contra la fecha en que se leyó. Si el dato se confirma como erróneo, se corrige con nota.
Por qué la bitácora de cambios se mantiene pública y no se restringe
La bitácora es pública porque un lector que opera con instrumentos apalancados necesita verificar por sí mismo qué decía la página cuando tomó una decisión. En un tema de riesgo alto como el oro (XAU/USD), la confianza no se pide: se demuestra con un registro consultable. Si ocultáramos las correcciones, el lector tendría que creernos sin evidencia. Al mantenerlas visibles, cualquiera puede comparar la versión anterior con la nueva y juzgar si el cambio fue razonable. Eso es especialmente importante cuando la página menciona cifras como el margen de $85.50 o el apalancamiento de hasta 1:200.
La publicidad de la bitácora también protege al lector frente a la entidad extranjera. FxPro está autorizada por la FCA (Reino Unido) y la CySEC, no por la CNBV de México, así que un residente mexicano opera con una entidad extranjera. En ese contexto, un registro abierto de cambios editoriales no sustituye la supervisión regulatoria, pero sí da transparencia sobre lo que este sitio afirma y corrige. No prometemos rendimientos ni ocultamos advertencias; el historial público es parte de esa postura sobria.
No restringimos la bitácora a suscriptores ni la movemos detrás de un formulario. Cualquier lector, con o sin cuenta, puede consultar las entradas por número o por fecha. Tampoco eliminamos entradas antiguas para que la página se vea más limpia: el historial crece y eso es intencional. La única información que no publicamos es la que podría exponer datos personales de quien reportó un error, pero el cambio en sí y su fecha quedan visibles. La bitácora es un registro editorial, no un boletín de marketing.
Cómo se asienta una corrección: número, fecha y rastro de la versión anterior
Cada corrección se asienta con un número consecutivo, la fecha en que se publicó el cambio y la fecha en que se detectó el error. La entrada incluye la versión anterior del texto o de la cifra, la versión corregida y la fuente que respalda el nuevo dato. No se reescribe la entrada original: se agrega una nueva línea que apunta a la anterior. Así, quien lea la bitácora puede reconstruir qué decía la página antes y después, sin depender de nuestra memoria ni de capturas de pantalla que podrían faltar.
La fecha que manda es la de publicación del cambio, no la de detección. Si el error se detectó un lunes pero la corrección se publicó un miércoles, la entrada lleva el miércoles como fecha de corrección y menciona el lunes como fecha de detección. Ese orden importa porque un lector que consultó la página el martes vio el dato equivocado. En la bitácora queda claro qué versión estaba vigente cada día, y la página corregida muestra la fecha de última revisión en la parte superior, para que no haya duda de cuál texto está activo.
El rastro de la versión anterior se conserva íntegro en la misma entrada, no en un archivo aparte. Si la corrección afecta una cifra, se muestran ambos valores: el anterior y el nuevo, con la fuente de cada uno. Si afecta una frase, se cita la frase anterior y la nueva. No usamos notas al pie dispersas ni cambios silenciosos: todo lo que se modificó queda en la entrada con su número y su fecha. Ese es el registro que un lector puede citar si necesita verificar qué decía la página cuando tomó una decisión.
Corrección frente a actualización: cuándo cambia el dato y cuándo cambia la fuente
Una corrección arregla un dato que estaba mal frente a la fuente que citamos; una actualización cambia el dato porque la fuente misma cambió después. Si publicamos que el margen para 0.10 lotes de XAU/USD a 1:200 es de $85.50 y luego el precio del oro se mueve, el margen de ejemplo puede requerir un nuevo cálculo: eso es actualización, no corrección. En cambio, si escribimos $85.50 cuando la operación arrojaba otra cifra con el mismo precio, eso es corrección. La distinción no es semántica: define si hubo un fallo nuestro o solo el paso del tiempo.
Las actualizaciones se marcan con la fecha de revisión y una nota que explica qué cambió en la fuente, no con un número de corrección. Por ejemplo, si el regulador extranjero modifica su advertencia sobre la entidad que atiende a México, la página se actualiza y se indica la fecha del cambio regulatorio. No decimos que nos equivocamos: decimos que la fuente cambió. Esa diferencia protege la confianza en la bitácora, porque mezclar ambas cosas haría pensar que todo cambio es un error previo, y no es así.
En la práctica, la mayoría de los cambios en una página de trading son actualizaciones: precios, márgenes calculados con un precio distinto, notas de riesgo que se refuerzan. Las correcciones son menos frecuentes y siempre implican un dato verificable que no cuadraba con la fuente citada. El lector puede distinguirlas porque la entrada de corrección lleva número consecutivo y muestra el valor anterior y el nuevo, mientras que la actualización lleva fecha de revisión y describe el cambio en la fuente. Ninguna de las dos se borra: ambas quedan en el historial.
Los tres tipos de cambio y la marca que lleva cada uno en la página
Cada cambio recibe una de tres marcas: error, actualización o aclaración. La marca de error lleva número consecutivo, muestra el valor anterior y el nuevo, y cita la fuente que respalda la corrección. La marca de actualización lleva la fecha de revisión y describe qué cambió en la fuente, sin número de corrección. La marca de aclaración no cambia el dato ni la fuente: agrega una frase para deshacer una ambigüedad, por ejemplo aclarar que el apalancamiento de hasta 1:200 es un tope y no una recomendación. Las tres marcas son visibles en la misma entrada.
La diferencia entre error y aclaración es importante. Un error implica que el dato publicado no coincidía con la fuente citada; una aclaración implica que el dato era correcto pero podía leerse de dos maneras. Si escribimos que el pip del oro es 0.01 y alguien entiende que se refiere a 0.01 dólares por onza cuando en realidad es por unidad de precio, no hay error en la cifra: hay ambigüedad. Esa se resuelve con una aclaración marcada como tal, sin número de corrección, porque no hubo un dato equivocado frente a la fuente.
Las tres marcas aparecen en la bitácora con un identificador visual distinto y con la fecha correspondiente. Ninguna se mezcla con las otras: un lector puede filtrar por tipo si quiere ver solo correcciones, solo actualizaciones o solo aclaraciones. La marca de error es la única que exige mostrar el valor anterior y el nuevo; la de actualización exige indicar la fuente que cambió; la de aclaración exige citar la frase anterior y la nueva. Esa disciplina evita que una aclaración se confunda con una disculpa por un dato falso.
Error no es lo mismo que cambio
Un dato que simplemente cambió desde nuestra revisión no es un error: es una condición nueva que exige volver a revisar. Si un bróker modificó sus condiciones, el texto anterior era correcto en su fecha, y lo que corresponde es una revisión con su propia fecha, no una fe de erratas.
Por eso cada cifra que publicamos lleva la fecha en que se leyó el documento del bróker. Cuando esa fecha envejece, el lector debe verificar el dato directamente con la plataforma antes de operar, sobre todo en un mercado como el oro, donde el precio de referencia se mueve todo el tiempo.
Qué cuenta como un error que merece registrarse en la bitácora
Un error registrable es cualquier dato de la página que no coincide con la fuente que citamos y que puede inducir una decisión de trading equivocada. En la práctica, se limita a cifras verificables: el precio de referencia, el valor del pip, el tamaño del lote, el margen de ejemplo o el nombre de la entidad reguladora. Si el dato cambió porque el mercado se movió, no es error; si escribimos 0.10 en lugar de 0.01, sí lo es. La prueba es simple: ¿puedo señalar la fuente y mostrar la discrepancia? Si la respuesta es sí, va a la bitácora.
También cuenta como error una omisión que altera el sentido de una advertencia de riesgo. Por ejemplo, explicar el apalancamiento de hasta 1:200 sin aclarar que es un tope y no una meta, o mencionar el margen de $85.50 para 0.10 lotes de XAU/USD sin decir que depende del precio de entrada y del tipo de cambio. No registramos erratas de estilo ni preferencias de redacción; esas se corrigen en el momento y no generan entrada. El criterio es que el lector pueda tomar una decisión distinta si el dato está mal.
Quedan fuera los cambios de precio en vivo y las variaciones normales del mercado. La referencia de 4275.0 en XAU/USD es un ancla editorial, no una cotización en tiempo real; si el oro sube o baja, la página no se corrige por eso. Tampoco registramos un error si la fuente oficial cambió después de nuestra publicación: eso se trata como actualización, no como corrección. La bitácora es para fallas nuestras frente a la fuente que citamos en ese momento, no para el movimiento normal del mercado ni para el desfase entre nuestra referencia y el precio intradía.